La langosta es uno de los platillos marinos más exquisitos. Su blanda carne la convierte en uno de los favoritos. Es por ello que suele ser la elegida para reuniones especiales o elegantes cenas. Sin embargo, su preparación puede ser un poco complicada. A pesar de no ser un trabajo destinado exclusivamente a expertos, hay algunos consejos que debe seguir para garantizar una deliciosa comida.

Lo primero que debe tomar en cuenta es la langosta a comprar. No todas se encuentran en buen estado y, por tanto, no todas otorgarán el placentero sabor en su paladar. Para escoger una buena langosta, pida al vendedor que la levante un poco por fuera del agua. El animal debería agitar su cola con energía. Si no lo hace, no es la mejor opción para preparar su platillo.

Guíese por las apariencias. En específico, por las antenas de la langosta. Las antenas cortas son un indicio de que el animal ha pasado mucho tiempo en ese tanque y, por tanto, otra langosta comió parte de su cuerpo. Por lo tanto, no es una buena opción de compra.

Preste atención al peso. El clásico “mientras más grande, mejor” no aplica cuando se trata de elegir langostas. Las de mayor peso no suelen tener un sabor tan dulce y su carne es más dura. El mejor sabor es aportado por los animales de menor tamaño.

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